LIRIOS ROTOS

por Madison

 

 

martes, 18 de septiembre de 2018

 

Hola, aquí estoy de nuevo con vosotros; estoy leyendo un libro y me gustó mucho un alegato que habla del miedo que siente una persona y por un momento, me sentí identificada y cambié la palabra miedo por depresión y creo que encaja perfectamente, ahí fue cuando decidí compartirlo con todos vosotros y vosotras. Espero os guste, es muy bonito y es como me siento yo tantas y tantas veces. Tomo mi medicina, acudo a mi psiquiatra y trato de hacer una vida diaria y normal, pero, como ya os dije y pienso, nunca vuelves a ser la misma persona. Hay días que me miro en el espejo y me pregunto dónde estará aquella persona que yo era, alegre, optimista, que nada se me ponía por delante y no la que soy ahora con esa tristeza que siempre me acompaña y que trato de disimular, sobre todo por mi familia que sé que no me entienden y la mayoría de las veces no me comprenden. Porque sólo lo entienden las personas que hayan pasado por ello, pero todos los días, cuando me levanto, de ahora en adelante me voy a repetir a mí misma:

Querida depresión, tengo que decirte una gran noticia, no quiero ni estoy dispuesta a que sigas conmigo ni un minuto más, además he conocido a alguien mucho más interesante que tú y se llama Confianza, Esperanza e Ilusión por mi día a día...
¡Adiós! Me despido de tí y ojalá te vayas para siempre.
Madison

jueves, 26 de julio de 2018

 

Así es como yo viví mi depresión, esa cruel enfermedad que llega a tu vida sin darte ninguna explicación y que, bajo mi punto de vista, nunca se va definitivamente...

La depresión no la entiende aquel que no la sufrió y sólo te puedes identificar o te comprende quien pasó por esta cruel experiencia. La depresión es un pozo negro que te absorbe, te atrapa y no ves escapatoria posible, te derrota, dificulta tus tareas cotidianas como son lavarte, vestirte, peinarte...
La depresión te hace sentir un temor horrible de ver cómo te abandonas y te auto desprecias a tí misma, sientes cómo les fallas a tu familia, marido, hijos, amigos...
Te levantas día a día esperando suceda un milagro, que todo vuelva a una normalidad, todos te dicen: Tienes que salir, pasear, leer, distraerte; pero en tu interior sólo deseas la soledad y a veces llegan a tu cerebro cosas horribles porque la vida no tiene ninguna satisfacción, ninguna atracción, igual que sea de día o que sea de noche...
Ayudada por un buen psicólogo-psiquiatra y una medicación, vuelves aparentemente a una normalidad que es lo que más deseas pero en mi caso nunca sucedió así, nunca he vuelto a ser aquella persona alegre, divertida y que se comía el mundo pero debo de sentirme contenta y doy las gracias por vivir el día a día...
Madison