lunes, 3 de agosto de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

Ayer fue un día histórico aunque haya pasado desapercibido para la gran masa en la gran mesa de la pandemia donde somos el plato principal y entre los calores de un verano extraño...
Ayer fue la comprobación y el examen final para que la industria privada, el capitalismo, se lance a la exploración del espacio que nos rodea y, con el tiempo, su explotación de recursos e instalaciones en nuestro satélite...
Una vez más el capitalismo es la fuerza motriz que abre nuevas fronteras, al menos ahora no se hace en nombre de la religión, de los imperios ni por conquista en nombre de una nación. Aunque en realidad será así, como siempre, pero que sea la iniciativa privada garantiza que ,mientras haya beneficios posibles, se gastará dinero en volver pero para quedarnos y con el tiempo establecernos...
El comunismo lo intentó aunque por el camino se olvidara de su utopía social y fraternal para mostrar un tipo de totalitarismo fascista de izquierda. Al final se quedaron en la etapa de los transbordadores cuando colapsó el imperio soviético y tampoco el capitalismo se interesó mucho en volver ya que la prioridad era afianzar el universo de los satélites artificiales y el transbordador espacial era más caro de lo previsto y costaba demasiadas muertes...
He seguido el examen final desde su lanzamiento gracias al canal de la NASA. No pude evitar volver a la infancia cuando soñaba con ser astronauta pero la estética del programa ARTEMISA es distinta con sus trajes de nuevo diseño gracias a los avances de la tecnología; el acoplamiento a la EEI y ayer su regreso...
Tal vez habitar en un acantilado me haga por inercia mirar a las estrellas en lugar de al suelo donde andan todos estrellados y tratando de que nos estrellemos los demás, olvidando las estrellas aunque alguno y alguna parezcan vivir en ellas...
Tal vez la solución sea el espacio y alcanzar la capacidad de mandar al mismo a quien no entienda las reglas del juego, antes se tiraba a mujeres atadas de pies y manos para ver si eran brujas logrando soltarse. Lo de menos era la vida de la pobre desdichada de turno, era el orden de las cosas donde la brujas no tenían cabida. Sería el mismo principio: mandamos al espacio a quienes no respeten las reglas del juego, asumiendo el riesgo de que cambien las normas un día y seamos nosotros los enviados a las estrellas, y si vuelven sabemos que son dignos de este planeta y si no vuelven es que no lo eran. Ya nos juzgarán en el futuro como héroes o como traidores, que sabrán de nuestro presente...
Por desgracia sabrán tan poco del presente como nosotros de nuestro pasado.

lunes, 27 de julio de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

Hay dos cosas, sin menoscabo de otras, malas en las ideologías cuando éstas caducan o demuestran con hechos que son inútiles: que los ideólogos se quedan sin ideología y se vuelven peligrosos al proponer causas peregrinas, trasnochadas o caducas; y que los seguidores de las mismas deban abrir los ojos a la realidad huérfanos de coordenadas que creían y pensaban eternas...
Las dos primeras décadas de este siglo XXI eran demasiado iguales a las de finales del siglo XX, con ideologías obsoletas en una sociedad consumista y conectada en tiempo real, más urbana en hábitos y consumo que abarca pueblos, aldeas, villorrios y ciudades. Ha sido necesario un enemigo ajeno al ser humano de gravedad y estragos mundiales, biológico como es un virus, para tomar conciencia planetaria como complemento al mercado global. Como siempre en estos casos, es nuestro mundo civilizado el que muta, con más países enganchados al tren que perdieron el siglo pasado. Los nacionalismos agonizan en sus propias babas y los ideólogos buscan regresar de su exilio dorado en volandas por la plebe para evitar la Justicia, otros se contagian repetidas veces y siguen erre que erre y el otro deja a sus compatriotas morir y contagiarse porque los ricos nunca lloran salvo cuando la mierda les salpica...
El problema es que el consumismo no es una ideología pero crecen otras a su sombra. La juventud mantiene vigente el prohibido prohibir y sin encomendarse a familia, autoridades y salud salen a exponerse al contagio y ser vectores de propagación. Caerán de la burra cuando caigan en las UCI como moscas y éstas se den festines en sus ataúdes, siempre ha sido así sin motivo para que ahora sea diferente...
Hace un precioso día soleado en el acantilado y hasta las gaviotas parecen tomarse un respiro. Pero hay olor a cordita biológica y, por algún extraño arcano, se entristece el alma.
 

lunes, 20 de julio de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

Andan molestos algunos repúblicos porque se creen espiados en sus móviles, como si no nos espiaran ya nuestros movimientos, datos y filiación por defecto e instalado de fábrica...
Desde el acantilado reconforta que quienes atentan contra el bienestar común sean espiados para evitar que tengan que ser expiados por sus atentados a la legalidad. Lo que no reconforta tanto, ni en las alturas, es que pillen el espionaje dando lugar a escándalos. Estas cosas deben hacerse con sigilo, entrar y salir sin ser detectados...
Acostumbrado desde mi mas tierna infancia a los escándalos de la TIA en sus operaciones de campo, lo mejor sería disfrazarse como hacía el Mortadelo para salir airoso de entuertos, meteduras de pata y malos entendidos. Lo ideal sería adoptar la postura de raciocinio y mente cabal del Filemón, pero esa actitud no da resultados porque la otra parte no ve más allá de sus propias falacias convirtiendo a sus votantes en Rompetechos y adoratrices de exiliado de ópera bufa como entremés de un sainete grotesco donde lo que menos importa es que se mueran sus gentes, que somos todos, para seguir achicando culpas y que sus vergüenzas no les resten votos...
Al igual que ocurre con la figura humana de Juan Carlos I, tal vez el superintendente Vicente era amigo de amasar y no declarar a las autoridades fiscales una pequeña, casi modesta, fortuna y los remedios del profesor Bacterio caen en saco roto u bien hay que tirarlos a tomar por el saco...
Creo que la obra de F. Ibáñez debería ser lectura obligada antes de dormir, antes de cerrar los ojos hastiados por el tumultuoso presente porque hace mucho que no nos reímos en comunión que sólo logramos ante las desgracias pero que olvidamos rápido el resto del mundo vislumbrando una nueva forma para todos los ámbitos...
La era de acuario no cambió nada que no fuera a cambiar por su propio movimiento inercial el ser humano pero la obra gráfica de F. Ibáñez posiblemente haya cambiado en su momento la inercia de una sociedad...
Lo malo es que las cagadas de gaviota joden el papel que da gusto; cosas de tener libros en un acantilado, supongo.

lunes, 13 de julio de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

El problema de las advertencias es que se advierten para quienes no las escuchan pero sólo las escuchan quienes no necesitan de advertencias por incumplir las leyes, normas y recomendaciones...
Es verdad que hay cosas que mosquean como es el tema de las mascarillas donde no advirtieron que eran fundamentales y necesarias pero que en ese momento no había disponibles. La sensación que me queda es que prefieren no decir la verdad a decirla y advertir y la advertencia al final es baladí porque no las escuchan, y mucho menos las acatan, a quienes van dirigidas...
Un círculo vicioso más donde esperamos el rebrote gordo tratando de mirar hacia otro lado más veraniego y optimista, sordos a las advertencias de sanitarios y sabios familiares de fallecidos sin ser despedidos en un último adios...
Luego están las advertencias políticas cargadas de agresividad y rabia poco contenida. Con el gobierno catalán no gano para sustos, he de medir mis cifras para que no se sientan ultrajados en una fecha o ahorrar porque según el presidente catalán le debo como compatriota que no me considera tal más de medio millón de aurelios, parte proporcional, claro...
Desconozco si las jodidas gaviotas son un vector de transmisión del coronavirus pero voy a escribir a las autoridades del acantilado y su horizonte advirtiendo del peligro y la necesidad, imperiosa desde un punto de vista sanitario, de exterminarlas de una vez por todas...
Supongo que no me harán caso como han hecho con anteriores advertencias. El ciudadano y la ciudadanía no tenemos derecho de advertencia y sólo el deber de escucharlas y acatarlas pero el resto sí puede, sea lo qué sea por peregrina y absurda que sean las advertencias y se salten a la torera los marcos legales para poner un marco acorde al tamaño de su fotografía institucional...
Se siente el alboroto del gallinero hasta en el acantilado y siento un escalofrío porque se han olvidado de la realidad, del coronavirus y del prójimo...
Estamos escupiendo para arriba y es cuestión de propagación que nos caiga encima.

lunes, 6 de julio de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

Es curioso lo rápido que hemos pasado de un estado bélico a otro veraniego en estos extraños días de extraña neonormalidad que vivimos...
Da la sensación de que sólo el gremio sanitario, los veteranos que salieron vivas y vivos de las UCI y los familiares de los treinta mil fallecidos oficiales sean los únicos que son conscientes de que puede llegar un rebrote que nos devuelva al combate y que nos estamos saltando la distancia social, la mascarilla y olvidando a los colectivos vulnerables...
En la juventud puede entenderse, siempre arrogante ante la muerte y una vitalidad que logra que se adapten a la circunstancia. Es normal que salgan, se reúnan, se emparejen y hasta que se enamoren pero también que se contagien y propaguen el coronavirus. La juventud toma consciencia de la muerte cuando se mata alguien de la cuadrilla en un absurdo accidente, la muerte repentina de los progenitores, pero en la guerra la juventud es la savia de la vida, el futuro cuando toda esta mierda se termine...
Pero no comprendo que los tramos de edad que ya no tienen una dinámica juvenil, personas responsables en sus puestos de trabajo, padres y madres sin tacha y todo aquel que tiene cuatro décadas en velas de cumpleaños se salten a la torera las sencillas normas de llevar mascarilla y mantener distancia social...
A veces desciendo por el acantilado y paro en un abrevadero típico de barrio, es pequeño pero suficiente, ambiente cotidiano de parroquianos que se conocen de décadas en el trabajo y que ya jubilados se siguen viendo en la barra del bar. Son un grupito acogedor, de risas con la camarera, de arreglar el mundo a golpe de cervezas, chupito, cafés. La barra tiene forma de L y en la parte corta es donde se junta un grupito de cinco, apelotonados con el taburete de árbitro que marca la distancia y la diferencia entre quien está sentado y está de pie. Es cierto que entran con mascarilla pero es cruzar la puerta del garito y mandan a tomar por el culo mascarilla y distancia, hablándose como antes de la pandemia, a la puerta del bar soltando salivazos inocuos en marzo y contagiosos ahora en julio...
Supongo que cuando falte uno de los parroquianos, contagien a sus seres amados o volvamos al confinamiento tomen consciencia de su responsabilidad personal que afecta a la responsabilidad colectiva. Si la juventud observa que la tercera edad, que su entorno y la política hacen caso omiso de las advertencias y recomendaciones sanitarias qué podemos esperar de quienes sólo ven la alegría de vivir si quienes conocemos la tristeza de la muerte nos la pasamos por el forro...
Alguien me comentó que la neonormalidad es una mierda y habría que añadir que nuestra consciencia de responsabilidad colectiva es una mierda aún mayor sin menosprecio de otras mierdas que afloran en estos días extraños y que se suman a las mierdas que ya teníamos antes de la neonormalidad...
Las gaviotas parecen ajenas a todo lo humano aunque al mirar sus cabriolas aladas y sus planeos es como si nos observaran, como si me observaran...
Pero yo también las observo a ellas.

lunes, 29 de junio de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

La capacidad del Ser Humano, y de su cerebro mental, para adaptarse a las adversidades siempre ha sido encomiada y encomiable como sucede ahora con las mascarillas para prevenir el coronavirus...
Habitual del sofá en horas de documentales sobre la fauna salvaje, y salvando las distancias, me propuse observar al prójimo y sus mascarillas. Superado el trauma de vivir en la jodida nueva normalidad, apartar las excusas primeras de que no se soporta con calor, que te ahogas si la llevas y caminas a trote cochinero, inútil para galguear por los parques y circuitos con ínfulas de aficionado a correr, finalmente pasamos por el aro una vez más...
Persona de reconocido prestigio pufista, con algo de leyenda negra en las entidades financieras, no puedo permitirme más que la mascarilla quirúrgica a precio establecido y de un solo uso. Pero veo a mis semejantes que poco a poco han integrado la mascarilla como prenda de vestir, a la fuerza siempre ahorcan, con diversos y variados estampados; como si el estampado la mimetizara con el resto de la vestimenta y ropajes, como si la quirúrgica fuera una amplificación del recuerdo constante del coronavirus...
Sí he podido observar que, sea la de precio de plebe de gallinero o estampadas con diseños de Gotxu & Galbana para ingresos pudientes, ambos tipos de usuarios y usuarias siguen cometiendo las mismas torpezas que propician la propagación de virus, ya sea llevándolas de bufanda, llevarlas en el bolsillo y quitárselas a la mínima ocasión que sirva de justificación para saltarse la distancia social, la obligatoriedad de poner la mascarilla...
Aunque la mona se ponga mascarilla estampada, mona nos quedamos, engañándonos mutuamente con nuestras mascarillas de diseño integradas en el vestuario como si así se evitara la pandemia que en realidad nos sumergió en ella hace meses y queremos crear una nueva normalidad lo más parecida a la que perdimos en marzo y comenzamos a perder mucho antes...
Confundimos salir a lo necesario con irnos de farra y vacaciones, el Sistema nos alerta de los rebrotes pero motiva el dinamismo económico del turismo...
En realidad siempre hemos llevado mascarilla porque siempre nos la han puesto. Yo me fío de la ciencia y si en un quirófano, si los políticos y nuestros héroes y heroínas sanitarias las usan, prefiero llevar la mascarilla azul que me recuerda constantemente que esta mierda no se ha terminado, que me recuerda que esto ni es normalidad ni es nada y sí simplemente una nueva normalidad condicionada por la pandemia, no quiero olvidar ni quiero engañarme colectivamente...
Preferimos oir que se puede ir a la playa y no que lo recomendable es no arriesgarse, pero mis semejantes prefieren sacudirse el polvo del confinamiento, ponerse la mascarilla de la ilusión de ir a la playa, fiestas, saraos, reuniones gastronómicas y demás; obligando a quienes preferimos ver la realidad a tener que redoblar las precauciones y a llevar mascarilla, el sacrificio de no ver una sonrisa, oculta y potencialmente contagiosa del coronavirus...
Menos mal que en el acantilado no hace falta llevar mascarilla aunque sí un paraguas para que las cagadas de gaviota no terminen con mi cuero cabelludo, menos mal.

lunes, 22 de junio de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

Una vez a la semana suelo comprar el periódico, ya me gustaba sentir el tacto del papel desde niño y más tarde un periódico solía ser una alternativa a tiempos muertos, tiempos a punto de morir y horas moribundas que a veces contaban como horas extras...
La sección de comentarios de los lectores siempre fue de las de ir a tiro fijo, una forma de sentir el pulso de la ciudad...
Durante el estado de alarma y el confinamiento domiciliario volví a la rutina de coger el periódico, no todos los días pero sí cada dos o tres, una excusa barata para salir al exterior a respirar dentro de la excepción que marcaba el estado de alarma. Sentarme tranquilo en el sofá al lado de la ventana y mirar titulares en una primera pasada y seguido de una lectura reposada que propiciaba el no poder salir y que la actividad estaba paralizada...
A lo largo de casi cien días he visto como la tribuna de opinión de los lectores, y alguna carta al director, convertía a los remitentes en expertos en pandemia, expertos en coronavirus y expertos en señalar fallas en el mobiliario urbano, tapas de alcantarillas sueltas y demás zarandajas que se llevan a la tribuna de opinión. Pero también la de los vigilantes de balcón atentos a cazar adolescentes, adultos y dueños de mascotas que no recogen la mierda que cagan las mismas...
Ahora todo ha pasado aunque siga en todas partes, pero ya es hora de volver a la cita semanal con el periódico impreso y no hay tiempo muerto porque ha vuelto la actividad, pero me gustó el reencuentro como si no pasara el tiempo, tener entre mis manos a mi amigo fiel sentado en el sofá ya no será una rutina casi diaria...
Nunca se echa de menos aquello que puedes recuperar cuando quieras, pero espero echar de menos comprar el periódico casi todos los días...
Significará que hemos vencido al coronavirus.

lunes, 15 de junio de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

Está en boga, como forma de protesta contra el racismo, el derribar y decapitar estatuas, esas cosas donde cagan los pájaros y que jalonan los paisajes urbanos y rurales. Lo bueno de las estatuas es que con el paso del tiempo se desconocen los méritos e incluso quién era y su vida del personaje esculpido...
Los revisionismos suelen ser miopes por cuanto se juzga con cánones contemporáneos lo que es pasado, con desconocimiento de las coordenadas que llevaron a esculpir a alguien y ser homenajeado por sus contemporáneos. El olvido es el peor de los males porque obliga a repetir los errores olvidados. Quitar una estatua puede ser el inicio a largo plazo de que los deméritos se repitan. Sería mejor enseñar e ilustrar quién era, qué hizo, porqué le erigieron la estatua. Pero es más fácil derribar que enseñar e ilustrar, siempre se tapan las vergüenzas propias y se culpa a las ajenas...
Ninguna estatua resiste un juicio revisionista. Las primeras en derrumbar serían las religiosas de todo tipo, pelaje y panteón divino. Luego las políticas, también con personajes de todo tipo y pelaje donde se derriban hasta ciclistas por ser campeones nacionales...
Ojalá se derribara una estatua y se derrumbaran las mentes que la sustentan, a veces con completo desconocimiento de quién cojones es el de la estatua, pero se amparan en sus hechos que son logros para unos, pérdidas para otros y batallitas del abuelo Cebolleta para la inmensa y silenciosa mayoría...
Yo quisiera derribar alguna que otra estatua de dos patas andantes que siguen en los pedestales de 1936 y erigir en su lugar otras más modernas, pero las estatuas de dos patas andantes son duras como el acero e incrustado su pedestal en las mentes de sus votantes con firmes pilares...
Por si fuera poco, con el rollo de la pandemia las religiones ven señales y pruebas de sus privados apocalipsis, terceras profecías de Fátima, microchips en las vacunas, plan diseñado para acabar con parte de la población, estatuas en suma que lejos de ser derribadas se afianzan en la sociedad con su miedo inducido...
Queda el consuelo de que los pájaros no se quedarán sin su cagadero porque no miran dónde cagan.

lunes, 8 de junio de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

Lo peor de llegar a un objetivo marcado es asimilar la propia llegada...
Al comienzo de ir en pos del objetivo se mezclan sensaciones extrañas, dudas de si seremos capaces, optimismo contagioso para que no decaigan los ánimos y algunas veces de forma involuntaria y otras de forma voluntaria pero obligatoria, iniciamos el camino sin saber muy bien cómo se ha llegado a esa situación que nos obliga al trote cochinero sin mirar atrás...
Enfilado el camino al objetivo marcado, se suceden distintos estados de ánimo, de tensión, de soledad, de rabia, de inconformismo soterrado hasta que ya no sientes las piernas y simplemente caminas uniéndote al resto porque no hay opción..
Pero te ilusionas con el objetivo, te dices que merece la pena aunque alguien siempre jode el esfuerzo colectivo y acaba jodiendo el esfuerzo personal, pero ya no te detienes ni piensas, sólo hay el objetivo...
Y llega la llegada, con una mezcla de euforia y de temor, ansiosos de disfrutar del objetivo y las promesas que traía consigo. Miras alrededor y todo sigue en apariencia igual pero los semejantes hemos cambiado, eso se piensa mientras te adaptas a la nueva normalidad...
Esperaba ver la luz a la llegada pero sólo veo la siniestra y macabra oscuridad que existía al comienzo.

lunes, 1 de junio de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

Estaba tranquilamente ojeando la prensa cuando leo que han colisionado un patinete y una bicicleta con el agravante de que ambos `pilotos´ dieron con abundancia el positivo en alcoholemia...
Al final resulta que los nuevos santones de la vida urbana saludable que se alimentan de alimentos que no provocan aerofagia y sus nocivos gases en las reses sustituyendo la carne por cosas que no lo son pero saben a carne, también le pegan a la botella y suben a sus vehículos no contaminantes poniendo en peligro, no ya su propia integridad, sino la de los vulgares peatones, nuevos parias de la circulación que entre terrazas ampliadas quitando acera y los carriles-bici nos vemos marginados a seres esquivos de toda cosa que se mueva...
Me pregunto qué pasará cuando los coches de conducción autónoma sean realidad cotidiana y su dueño suba con una cogorza al vehículo, ponga el modo conducción automática y, por razones desconocidas hasta que se resuelva la investigación, se escoñe contra otro vehículo, contra un ser humano u bien contra un vehículo no contaminante. Conociendo al paisanaje pasará lo mismo que cuando vas conduciendo y te dan por atrás al ralentí en un semáforo, que te joden las cervicales y que indemnice el seguro...
A este ritmo de evolución de los vehículos no contaminantes para carril-bici se hará, tarde o temprano, necesaria la creación de una policía de carril-bici que vele por el tráfico. Puede parecer una medida drástica o patética ocurrencia según se mire y no lo voy a negar, pero cuando el tráfico se recupere en su cantidad normal y cotidiana cuando termine la pandemia, está claro que o quitan carriles para unos y ponen para otros o seremos los sufridos peatones quienes suframos más reducción de espacio peatonal...
Miro el tráfico desde el acantilado, fluido pero de mayor volumen que semanas atrás, un latido de la ciudad que va recuperando su ritmo cardíaco aunque contamine sus pulmones...
Lo echaba de menos.

lunes, 25 de mayo de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

Lo bueno de no poder ir nunca de vacaciones, más allá del acantilado, es que cuando no se puede ir de vacaciones no me disgusta y cuando permiten de nuevo ir de vacaciones no me importa...
Los arenales serán la prueba definitiva de nuestro talante solidario y responsabilidad individual y colectiva. No me imagino a la gente esperando delante de un semáforo a que se ponga en verde como han hecho en alguna catedral, claro que no poder practicar levantamiento de vaso en barra fija y tener que hacerlo sentado a una mesa tampoco me convence...
Por una parte se pierde la posibilidad de catar escote de la camarera cuando se inclina para fregar vasos y tazas, si bien es cierto que había auténticos codazos y mordiscos entre los parroquianos por coger el taburete de vistas panorámicas...
Pero un cafelito en la mesa no es lo mismo que en la barra. La mesa es más de café con bollería, pero no es sólo el jodido café, aunque sea jodido pillar el taburete de las vistas panorámicas, es sentarse a la barra, echar un vistazo al mostrador, la lotería o la tele en una esquina...
La nueva normalidad nos convierte en orugas que vamos mudando hasta ser crisálidas en lugar de mariposas porque nos hemos convertido en una sociedad de insectos. Cual hormiguero, caminamos evitando al contrario como si siguiéramos un rastro químico, sin conversaciones ni abrazos, vamos allí, aquí, acullá, siempre evitando coger papeletas para el sorteo del viaje al más allá...
Pega el sol en el acantilado, una gaviota toca los cojones por no variar y el murmullo del tráfico, aunque atenuado, ya se nota en fase dos...
¿Sabría el poeta a dónde van las fases como sabe a dónde van las lágrimas?

lunes, 18 de mayo de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

Somos seres de contradicciones, capaces de manifestar el amor universal mientras bombardeamos a quienes no amamos justificando en que no nos aman. Ahora con la nueva normalidad parece que volvemos a las contradicciones, queremos que los niveles de polución se mantengan siempre así, prohibiremos el tráfico en los cascos urbanos para poner viales de vehículos no contaminantes pero sin preguntarnos de dónde saldrán los dineros para mantener la infraestructura vial urbana toda vez que las vacinillas a pedales no pagan impuestos. Queremos reactivar la economía sin preguntarnos si merece la pena la apuesta o esperar un nuevo reparto de cartas, convencidos de que lo peor ya pasó y podemos ya caminar sin marcar el paso...
El sueño de bajos niveles de contaminación durará lo que dure la pandemia aunque sea hermosa la ciudad sin su boina de contaminación y desde el acantilado luce hermosa bajo los rayos del sol. El sueño de avenidas urbanas convertidas en vergel libre de contaminación del tráfico durará lo que dure la nueva normalidad y se vuelva a la rutina consumista, la comodidad de ir en coche particular...
Lo bueno que tiene la esperanza en estos casos es que cuando todo esto termine habremos cambiado sutilmente y podrán ponerse unos ladrillos a la realidad para que sea de ensueño. Si no somos capaces de llevar una mascarilla cómo pensamos que seremos capaces de renunciar a nuestras comodidades cuando el virus sea historia...
El mundo cambiará como ha hecho ya dos veces en este jovenzuelo siglo en 2001 y en 2008, cambios rápidos y sutiles, recordemos cómo era viajar en avión hasta el 11-S, recordemos la alegría inducida por el consumismo a pagos aplazados y recordaremos la alegría de recuperarnos de una crisis hasta que nos llegó ésta de ahora, distinta y extraña donde no apreciamos las ventajas de no ser una guerra entre humanos, pero mientras rendimos homenajes al gremio médico y los demás gremios que nos hicieron pasar un cómodo confinamiento domiciliario también les relegamos al olvido cuando nos lanzamos en la nueva normalidad a mezclarnos unos con otros sin respetar las normas de distancia social...
Puede que estemos en la nueva normalidad pero seguimos tan anormales como en la vieja.

lunes, 11 de mayo de 2020

 

REFLEXIONES EN VOZ ALTA de Skizo´s Blues

 

En estos días extraños que nos toca vivir, una de las cosas que más extrañé y en falta era no poder ir a la biblioteca...
Además del placer de encontrar un libro, un título y un autor sin esperar encontrarme y que me encuentro para que me acompañe el tiempo que dure su lectura, disfruto paseando entre las estanterías, mirando en tal o cual sección, aunque ya tenga más o menos decidido qué libro llevarme, paseo entre libros, autores y títulos. Me reconforta ver la biblioteca aunque no sea usuario salvo para tomar y devolver libros en préstamo...
Pero en estos días extraños de extraños permisos para extrañas salidas de extrañas sensaciones, no podré ir a la biblioteca a disfrutar de momentos de abstracción ni elegir un libro, un titulo, un autor porque será un funcionario quien lo saque de su estante y me lo entregue previa solicitud mía del título y autor del libro...
Es necesario y parte del esfuerzo común de la masa silenciosa, un trastorno más que se ignora cuando pienso en la cifra de muertes por el coronavirus. Pero no puedo evitar visualizar los libros, títulos y autores guardando su propia cuarentena de catorce días antes de poder ser tomados en préstamo, no sienten ni padecen aunque su lectura nos haga sentir y padecer, reír y llorar, extasiarnos o simplemente evadirnos de la realidad...
Algún día se escribirá sobre estos días extraños de extrañas noches y seremos parte de la historia, novela o ensayo que se publique; más tarde cuando sólo seamos polvo de estrellas, seremos parte de una biblioteca donde algún usuario del futuro se encuentre con un libro, un título y un autor que le acompañará el tiempo que dure su lectura y volveremos a la vida por fugaces instantes en párrafos...
En esta guerra tenemos la suerte de que los libros no son pasto de las llamas y de la destrucción, seguirán ahí cuando un día acabe esta guerra aunque muchos lectores y lectoras yacen muertos y son cifras de la mortalidad de una pandemia mundial, números de una macabra estadística...
Por fortuna me quedan mis libros, pocos, alguno escogido, otros rescatados del naufragio, unos cuantos adquiridos a lo largo de los años pero debo despedirme de un ejemplar que tenía en préstamo antes del confinamiento domiciliario y que ahora debo devolver. Será un viaje extraño a la biblioteca y espero que no haya cola. Esperaré unos días para evitar la inherente aglomeración cada vez que nos sueltan un poco más la correa del confinamiento, que levantan un centímetro las restricciones...
Miro mis libros, que parecen mirar al libro que tengo en préstamo, que parecen despedirse de extraña manera en estos días extraños, igual que le mira el viejo armario, privado de su muleta, para volver a la cojera de antaño...
Y es que, donde esté un buen libro, que se quite la cuña.